MÚSICA
41 FORO INTERNACIONAL DE MÚSICA NUEVA MANUEL ENRÍQUEZ CONCIERTO DE CLAUSURA
CONCIERTO DE CLAUSURA
Palacio de Bellas Artes - Sala Principal
RESEÑA

Ópera El Gran Macabro (Le Grand Macabre) de Gyôrgy Ligeti

La ópera El Gran Macabro, del compositor húngaro György Ligeti (Rumania, 1923–Austria, 2006), estrenada en Estocolmo en 1978 y revisada por su autor entre 1996 y 1997, es una providencial anomalía por donde se le vea. O, mejor dicho, por donde se le escuche. 

En primera instancia ningún contemporáneo del autor en su sano juicio deseaba componer una ópera de gran escala que, en tantos sentidos, se acercara a “eso” que de tal modo les repelía y de lo que hacían denuesto, porque –según ellos– encarnaba lo más rancio y pernicioso del quehacer musical. Y, en segundo lugar, el hecho de que un reconocido compositor avant-garde decidiera arrojar sobre una partitura toneladas de guiños y citas de compositores como Monteverdi, Mozart, Beethoven, Rossini, Offenbach o Verdi –entre muchos otros–, que apelara de nuevo a una verdadera vocalidad (coloratura incluida) y que se alejara tan notoriamente de esquemas composicionales preestablecidos y se ciñera pura y llanamente a la teatralidad musical, fue considerado no por pocos como un sacrilegio que acarreaba un anatema.

Ligeti ignoró todos estos riesgos, eligió una obra teatral del poco conocido autor flamenco Michel De Ghelderode (La balade du grand macabre), escribió un libreto a partir de ella en colaboración con Michael Meschke, director del Teatro de Marionetas de Estocolmo, y se lanzó de lleno –con todo su arsenal musical– a pintar esta surrealista, absurda y por ende poderosísima alegoría del final de los tiempos. O, dicho con más hondura, del apocalipsis de toda nobleza humana. 

Desde un monteverdiano prólogo para 12 cláxones hasta una passacaglia arcaizante –pasando por gritos, eructos, una cita del Can-can de Offenbach, bravísimos pasajes de coloratura, hilarantes polifonías onomatopéyicas, pasajes para solo de timbres o de órgano eléctrico, o por la participación de instrumentos como la armónica cromática, los bongós, la mandolinas y los silbatos– El Gran Macabro no escatima recursos, variantes, propuestas, provocaciones y parodias para pintar acaso uno de los más grandes frescos sonoros de la condición humana jamás realizados. 

Menos por menos da más. Negativo multiplicado por negativo arroja positivo. Eso dicta el álgebra. Y en esta ecuación operística, Ligeti lo demuestra. Con su Gran Macabro el compositor húngaro le asesta una puñalada mortal a la llamada anti-opera de colegas contemporáneos, como Stockhausen o Kagel. Parafraseando a Richard Steinitz, vía Tom Service, podemos decir entonces que este genio sonoro del siglo XX escribe una colosal anti-anti-ópera. Es decir: una gran ópera. Inmensa y genial. Acaso la última que puede recibir esos calificativos.

Gerardo Kleinburg

PROGRAMA

Ópera El Gran Macabro (Le Grand Macabre) 

De: Gyôrgy Ligeti

Director concertador: Ludwig Carrasco 

Director asistente: Rodrigo Cadet 

Orquesta Juvenil Universitaria Eduardo Mata, UNAM

Director artístico: Gustavo Rivero Weber 

Coro de Madrigalistas de Bellas Artes

Director: Carlos Aransay 

Staccato, Coro Universitario UNAM

Director: Marco Ugalde

 

Libreto de György Ligeti y Michael Meschke, basado en el drama La Balade du Gran Macabre de Michel Ghelderode

Ópera en dos actos y cuatro escenas. Estreno Teatro Real de Estocolmo, abril de 1978

En colaboración con la UNAM en el marco del Festival Vértice. Experimentación y Vanguardia.

ESTA ACTIVIDAD PERTENECE AL CICLO
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