EL LABORATORIO ARTE ALAMEDA OFRECERÁ PERFOMANCE PARA MEDITAR A PARTIR DEL SONIDO PREHISPÁNICO
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- Un trabajo del artista plástico Emilio Gómez Ruiz, enfocado en la creación de espacios de contemplación
- Se presentará dentro del programa Noche de Museos, el miércoles 26 de febrero, a las 19 horas
Mar rojo del sotocoro es el título del performance que ofrecerá el artista plástico Emilio Gómez Ruiz, con el objetivo de invitar a los espectadores a recorrer el espacio invocando estados meditativos. La cita es en el Laboratorio Arte Alameda (LAA) del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), el próximo miércoles 26 de febrero, a las 19 horas, como parte del programa Noche de Museos. La entrada es libre y la actividad está dirigida al público en general.
Se trata de una experiencia diseñada para propiciar la reflexión y confrontar la angustia que vive el mundo en la actualidad, bajo la premisa de que el miedo habita en el interior de cada persona y se ha transformado en una forma de ansiedad, como una vibración interna y una voz grave que surge desde lo más profundo.
Es un performance e instalación sonora compuestos por esculturas inspiradas en aerófonos prehispánicos y en la construcción de órganos. El aire, proveniente de una compresora y de un colchón inflable que se desinfla gradualmente con el peso, activa diversas vibraciones, generando sonidos ultrasónicos que, a su vez, se asemejan a gritos que atraviesan los cuerpos, mientras que en otras ocasiones evocan notas graves que invitan a estados oníricos.
El performance refleja estas voces que emergen desde el sotocoro, deconstruyéndolas hasta alcanzar lo ultrasónico, un territorio donde desaparecen, pero no dejan de existir, como la sombra de un fantasma. “Es un performance de dos horas de duración, contemplativo y meditativo, en el que todo depende de un instrumento que está inspirado en ocarinas o aerófonos prehispánicos y en la construcción de órganos que funcionan con aire”, comentó en entrevista el artista plástico, Emilio Gómez Ruiz.
Afirmó que se trata de un trabajo envolvente, pero puede llegar a ser disruptivo debido al tipo de ocarinas, que pueden generar sonidos muy agudos o graves. “Al mismo tiempo, se proyectarán imágenes de un mar rojo pensando en ser un náufrago debajo del sotocoro del LAA, en una metáfora del mundo que está por debajo del cosmos y del cielo, y de la existencia en sí misma, con la mezcla de vidas que hemos tenido en el universo. Es una especie de mar de sangre basado en la incertidumbre”.
El proyecto es resultado de una investigación arqueológica sobre el sonido de las ocarinas que resguarda el Museo Nacional de Antropología, mediante su reproducción y los sonidos que generan. “Hay unos textos de Fray Bernardino de Sahagún que mencionan cómo se utilizaban las ocarinas para la comunicación y también en la guerra. Está comprobado científicamente que generan ansiedad en el cuerpo y eran un tipo de tecnología militar pero también espiritual por el tipo de sensación inmersiva que producen”.
“El objetivo estético que busco es generar tejidos sonoros. Anteriormente presenté este performance con variaciones en Ex Teresa Arte Actual, provocando un mix de sensaciones. Pero ahora, voy a hacer un tejido un poco más meditativo, en el que iré construyendo los sonidos a lo largo del tiempo para crear una red sonora. Es algo que vale la pena escuchar y contemplar”, concluyó.
Emilio Gómez Ruiz es un artista mexicano nacido en 1984. En su práctica artística explora la intersección entre cerámica, pintura, escultura, arte sonoro y diseño. Cree en el poder estético de lo esotérico como herramienta para afectar lo íntimo. Su obra artística es un espacio meditativo que genera momentos de contemplación en la vida cotidiana.