TEATRO

RECUERDAN EL LEGADO DE LA DISEÑADORA DE VESTUARIO, TOLITA FIGUEROA, EN LAS ARTES ESCÉNICAS DE MÉXICO

Boletín No. 201 - 27 de febrero de 2025
  • Alejandra de la Paz, directora general del INBAL, destacó la imborrable huella que dejó en el cine, el teatro, la danza, la ópera y otras producciones artísticas
  • Sus vestuarios fueron considerados como obras plásticas en movimiento; su labor representa una invaluable herencia para las nuevas generaciones

A un mes de su fallecimiento, el Jardín Escénico del Centro Cultural del Bosque fue escenario del cálido homenaje dedicado a la diseñadora de vestuario y escenografía, Tolita Figueroa, cuyo legado quedó plasmado en más de 160 producciones teatrales, cinematográficas y operísticas.

La ceremonia estuvo encabezada por la directora general del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), Alejandra de la Paz Nájera, quien aseguró que “para la Secretaría de Cultura y el INBAL, es de vital importancia reconocer el legado indiscutible que una figura como Tolita Figueroa ha dejado en la historia de las artes escénicas de México”.

Agregó que la suya fue “una trayectoria impecable que implantó una imborrable huella en el cine, el teatro, la danza, la ópera y otras producciones artísticas en las que creó una especial narrativa y dimensión estética”, y destacó su participación en películas de culto como Santa sangre, de Alejandro Jodorowsky, y Cronos, de Guillermo del Toro, así como en las obras teatrales Fedra de Héctor Mendoza y Los enemigos de Sergio Magaña.

Entre los asistentes se encontraba María Figueroa, hermana de la homenajeada, quien, de acuerdo con Alejandra de la Paz, “contribuyó de manera significativa en la historia de las artes escénicas de México, al transformar el campo del diseño teatral y destacarlo como una parte esencial de cada proyecto en el que participó, siendo ejemplo de varias generaciones de artistas de la escena”.

La titular del INBAL recordó que el año pasado —cuatro meses antes de su fallecimiento—, el INBAL reconoció la trayectoria de las dos hermanas con la entrega de la Medalla de Oro de Bellas Artes, la máxima condecoración que otorga la institución a sus creadores más importantes.

Finalmente, agradeció a Tolita Figueroa, hija del fotógrafo Gabriel Figueroa, “por crear belleza, pertinencia y la magia de lo escénico en cada boceto y en sus creaciones, y que este trabajo sirva de inspiración y guía a las y los jóvenes que hoy se abren camino en la escena mexicana”.

En el homenaje, realizado a un mes del deceso de Tolita Figueroa, estuvieron Luis Mario Moncada, coordinador nacional de Teatro del INBAL; Martín Acosta, director de Teatro; Jerildy Bosch, diseñadora de vestuario; y las investigadoras del CITRU del INBAL, Mahatma Ordaz y Angélica García.

Moncada afirmó que Tolita Figueroa (1957-2025) es una de las pioneras en la realización y el diseño de vestuario, cuya carrera llena de creatividad e ingenio inició en 1989. 

En su turno, Martín Acosta refirió que “como estudiante de teatro en los años ochenta y luego como un joven director con muchas ambiciones, Tolita representó para mí un ideal de artista de la escena. Ella era parte de una generación emergente de un grupo de mujeres de teatro que, a la distancia, yo percibía como una cofradía brujeril, mujeres que hacían magia disfrazada de teatro”.

Mencionó, entre ellas, a Jesusa Rodríguez, Lorena Maza, Liliana Felipe, Ofelia Medina y Gloria Carrasco, a quienes observaba a la distancia y “asistía discretamente a sus ritos, en donde profanaban a Mozart (con Donna Giovanni) o al status quo de la dramaturgia mexicana (con Los enemigos), siempre con elegancia, infinita inteligencia, absoluto conocimiento y una enorme capacidad para el juego”.

El director teatral aseguró que Tolita Figueroa fue la más enfocada en su pasión, lograba la revelación de la belleza a través de la articulación de un pensamiento crítico y contemporáneo. “La dupla creativa que estableció con Alejandro Luna me permitió acceder a tres de las cinco colaboraciones que realizaríamos a lo largo de diez años”.

Señaló que ella siempre tenía una resolución hermosa para ideas que a veces él ni siquiera terminaba de articular. “Imaginaba universos a los que yo sólo había accedido en el ensueño. Sabía leerte o adivinarte”.

Reconoció, luego de contar varias anécdotas, la generosidad de Tolita y el sentido del humor de María Figueroa. “Juntas nos han dado un legado artístico gigante”, afirmó.

A través de un texto enviado desde Ciudad del Carmen, la investigadora Mahatma Ordaz dijo que Tolita Figueroa ha dejado una marca indeleble en la historia de las artes escénicas en México. “Su talento, pasión y dedicación no sólo marcaron su trayectoria profesional sino también inspiraron a su hermana, María Figueroa. Juntas han contribuido significativamente al desarrollo de la escena en nuestro país, abriendo un camino para las nuevas generaciones de diseñadoras escénicas”.

Afirmó que en la actualidad el reconocimiento a las mujeres diseñadoras sigue siendo incipiente, de ahí que el homenaje luctuoso a Tolita Figueroa no sólo celebra su trayectoria, sino que también rinde tributo a todas las mujeres diseñadoras que la han precedido en la escena.

“Si fuera posible definir el trabajo de Tolita en una sola línea, sería plausible afirmar que sus vestuarios son obras plásticas en movimiento, pues gozan de las características compositivas de la pintura. Muestran un profundo conocimiento estilístico y técnico, un dominio experto del color para combinar telas y texturas, pero también de la luz para resaltar detalles, conocen la armonía de las formas y el contraste a través de líneas y patrones geométricos. Cada proyecto de vestuario suma elementos compositivos a la narrativa audiovisual de la puesta en escena, produciendo así una experiencia estética para el espectador”, aseguró. 

La diseñadora de vestuario Jerildy Bosch dijo que en la casa de Tolita Figueroa asistió a muchas disertaciones sobre maneras de abordar una escena y vio cómo se proponían estéticas, se escogían y presentaban telas, se pensaban las escenas, porque tal vez el aprendizaje más importante que han dejado aquellas épocas fue pensar y discutir escenas.

Finalizó al recordar que en casa de Tolita aprendió a soñar, a imaginar, a construir un proceso creativo. “Quiero compartirles que después de ser su asistente, Tolita me heredó proyectos, directores y amigos, me recomendó y habló bien de mi trabajo, festejó mis triunfos, fue a ver mis obras… Tolita es de esas experiencias fantásticas que te pasan en la vida y quieres que todos vivan… Todo en Tolita está impregnado de belleza, de exquisitez, de cultura. Sensible, inteligente, provocadora, irónica, irreverente”.