CALIGRAFÍA DEL DOLOR. ATRÁS, EL ROSA DE ALIRIA MORALES, FINALIZA SU PERIODO DE EXHIBICIÓN EN EL SALÓN DE LA PLÁSTICA MEXICANA

- Como parte del cierre de la exposición, se presentará el catálogo Y caminó sobre la piel del sueño el domingo 30 de marzo a las 12 horas
Homenaje y revelación, pero también dolor, memoria y vida, son algunas de las palabras con las que se puede describir el viaje visual de Caligrafía del dolor. Atrás, el rosa, exposición de la artista Aliria Morales, que finaliza el domingo 30 de marzo en el Salón de la Plástica Mexicana (SPM), recinto del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL).
En esta exposición, la artista explora una paleta de colores que genera escenarios casi de ensueño, tal vez de terror, o que se inclinan hacia lo irreal, entre el verde y el blanco, pero también el negro, los grises y el rojo. Con estos colores, aborda temas como la guerra, la pérdida y la violencia, como lo hace en las piezas Caligrafía del dolor, De regreso a Gaza o Rota mi voz, donde las figuras centrales han perdido forma.
En la presentación de la exposición, la autora reveló: “Hoy el mundo entero sufre guerras. Migrantes que no saben a dónde ir. Falta agua y ojos para ver claramente; mueren niños de frío en Gaza. ¿Qué más? Ocho de marzo, un ocho infinito que duele. Aún invierno. Vendrá la primavera sin azules, ni verdes. Y en verano, seguirán las guerras”.
La muestra, conformada por 14 piezas, entre acrílicos, masaroca y técnicas mixtas, también está impregnada de memoria, como en Caligrafía mística (2 de octubre no se olvida), donde toma forma casi entre el paisaje y los cuerpos fragmentados, entre el blanco, el negro y el azul, una rebeldía para no olvidar.
La autora revela: “El otoño sin ocres, sienas y magentas, pasarán las estaciones sin que el ser humano aprenda. El albergue de la humanidad requiere abrazos, comprensión, verdad y no muerte”.
Pero en esta ocasión, la artista también expresa la posibilidad del amor, de la paz, de la vida, como en Mi corazón se acurruca en tu recuerdo, abuela, donde la protagonista, bañada en blanco, no sólo es nostalgia, sino paz. O como sucede en Aguas de marzo, una celebración a la vida y a la mujer.
En piezas como Juana Belén (Revolucionaria), donde explora el género del retrato y nos recuerda a la intelectual, periodista y educadora revolucionaria mexicana, así como En diálogo con Alicia Battenberg (En la acuántica), la princesa que dedicó parte de su vida a los más necesitados, la artista mexicana también homenajea a las mujeres.
“Homenaje a la Madre Tierra. Silencio, reflexión y búsqueda de lo espiritual, en la palabra. Conexión con lo sublime. A la Pachamama debemos cuidarla con respeto. Pedir perdón es bueno”, expresó la artista en el texto que acompaña la muestra.
Caligrafía del dolor. Atrás, el rosa se puede visitar hasta el domingo 30 de marzo, de 10 a 18 horas, en el Salón de la Plástica Mexicana, ubicado en Clima 196, colonia Roma Norte, alcaldía Cuauhtémoc.