LA ESCUELA SUPERIOR DE MÚSICA CUMPLE 89 AÑOS DE UNA LARGA TRAYECTORIA FORMANDO A VARIAS GENERACIONES DE MÚSICOS Y MÚSICAS

- “Era una escuela pequeña, prácticamente todos nos conocíamos, éramos como una gran familia”, Sandra Jáuregui, docente de la ESM
La Escuela Superior de Música (ESM), de la Subdirección General de Educación e Investigación Artísticas (SGEIA) y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), conmemora su 89° aniversario como una institución que se ha destacado desde 1936 por formar a diversas generaciones de músicos.
Su historia comenzó en 1935, cuando José Muñoz Cota, jefe del Departamento de Bellas Artes de la Secretaría de Educación Pública, decidió fundar una escuela de educación musical superior. La iniciativa surgió a partir de un grupo de estudiantes y académicos del Conservatorio Nacional de Música (CNM), también del INBAL, con el objetivo de ofrecer oportunidades de formación a aquellos músicos líricos—aficionados, trabajadores, obreros y empleados—que no podían acceder a la instrucción proporcionada por el CNM.
La Escuela Superior de Música inició oficialmente sus actividades el 1 de abril de 1936 bajo el nombre de Escuela Nocturna de Música para Trabajadores y Empleados. Sin embargo, debido a su inclusión en el presupuesto federal, fue renombrada como Escuela Superior Nocturna de Música. En sus inicios, funcionó en el Conservatorio Nacional en horario nocturno, enfrentando limitaciones de recursos.
Durante la década de 1940, su creciente demanda y reconocimiento social le permitieron consolidarse como un espacio clave para la educación musical superior, lo que llevó a su desvinculación del Conservatorio y su incorporación al INBAL en 1946.
En 1955, la escuela se trasladó a Cuba 92, ampliando su oferta educativa al nivel infantil. En 1969, cambió su nombre a Escuela Superior de Música. 22 años después, en 1981, se trasladó a Fernández Leal 31, en Coyoacán. En 1980, comenzó a otorgar el grado académico de licenciatura, y en 1998 empezó a ofrecer la Licenciatura en Jazz. Un año después, inauguró un nuevo plantel en el Centro Nacional de las Artes.
Sandra Jáuregui, docente de la ESM, compartió su experiencia como exalumna y ahora como profesora de la institución: “De las etapas que recuerdo con más gusto fue cuando, entre varios compañeros y compañeras que estudiaban diferentes instrumentos y canto, nos reunimos para montar la ópera Sor Angélica de Giacomo Puccini”, comentó Jáuregui, resaltando la experiencia enriquecedora que resultó del trabajo colaborativo entre la comunidad.
Jáuregui espera que a las y los jóvenes se les brinden las herramientas necesarias para su formación musical, permitiéndoles afrontar los retos actuales, incluyendo el impacto de la inteligencia artificial en los ámbitos científicos y artísticos. “Es un gran reto y tendremos que sentarnos a definir hacia dónde queremos transitar”, reflexionó.