MEMORIA, TERRITORIO Y TECNOLOGÍA EN EL HUIPIL QUE OCULTA, PIEZA ESCÉNICA SOBRE IDENTIDAD Y RESISTENCIA

- Escrita e interpretada por Claudia Santiago, la pieza surge de una experiencia autobiográfica
- La propuesta aborda los efectos del “progreso” en el Istmo e integra videomapping y otros recursos en escena
- Funciones hasta el 15 de febrero de 2026 en la Sala Javier Villaurrutia del CCB, del INBAL, organismo de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México
La Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), a través de la Coordinación Nacional de Teatro, en colaboración con la Compañía Espejo Mutable, presentan El huipil que oculta en la Sala Xavier Villaurrutia del Centro Cultural del Bosque, puesta en escena escrita e interpretada por Claudia Santiago, y dirigida por Nayeli Pollien Cruz y la propia autora.
Sabina es una joven que radica en la Ciudad de México y recibe un llamado que la obliga a volver a Ixtaltepec, Oaxaca, tierra de su abuela Cecilia. En ese regreso, el territorio aparece atravesado por transformaciones recientes: la presencia de parques eólicos, cambios derivados de la obra pública y las huellas del sismo de magnitud 8.2 ocurrido en 2017, que dejó afectaciones profundas en la vida comunitaria.
La autora, en entrevista, comparte que el proyecto tiene una raíz autobiográfica de largo aliento: “Escribí un primer cuento hace 22 años cuando murió mi abuela… y no fue sino hasta el terremoto de 2017 que su casa se cayó. Cuando estábamos limpiando, me encontré una maleta y dentro venía un huipil, que se usa en la obra”.
En el montaje, dicho hallazgo se convierte en el detonador narrativo: la prenda activa una memoria íntima y devuelve a Sabina a las tardes en que Cecilia le enseñó a portar el huipil de cadenilla, bordado bajo un árbol de mango en el patio de su casa.
Para Claudia Santiago, el huipil no funciona únicamente como signo identitario, sino como un archivo de conocimiento y memoria colectiva. “Es un lienzo vivo que encapsula la cosmovisión y el saber de las mujeres que lo tejen… Nuestras abuelas fueron matemáticas: contaron estrellas en el cielo para volverlas grecas en la tela”, afirma.
Así, El huipil que oculta propone una mirada íntima sobre lo que se hereda y lo que se silencia, y cómo las memorias inciden en la manera de habitar el origen. La pieza coloca en primer plano la voz de las mujeres y la dimensión afectiva de la defensa del territorio, entendida como un espacio en el que se sostienen lengua, vínculos e historias.
La propuesta escénica dialoga con recursos tecnológicos como el videomapping y la presencia explícita de herramientas y asistentes de voz como recurso dramatúrgico para contrastar con la memoria oral, el saber comunitario y discursos contemporáneos.
Destaca la actriz que hubo un gran rigor en el proceso de montaje: “Llevo un año y medio ensayando… ha sido un proceso con mucho trabajo, amor y respeto”.
El montaje cuenta con asesoría escénica de Rocío Carrillo –miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte 2024–; diseño de escenografía, iluminación y videomapping de Sergio Vigueras; diseño de vestuario, atrezzo y diseño gráfico de Sandra Colina, en colaboración con Siado ‘guie’, Proyecto Laanu y Gami Sant, artistas del Istmo; diseño sonoro de Julio Gándara, y música en vivo de Amilcar Meneses. La producción ejecutiva está a cargo de Zuadd Atala; la asistencia de dirección, de David Zambrano, y la asistencia general, de Laura Guerra.
El huipil que oculta está en temporada hasta el 15 de febrero de 2026 en la Sala Xavier Villaurrutia del Centro Cultural del Bosque, con funciones los jueves y viernes a las 20 horas, sábados a las 19 horas y domingos a las 18 horas. Tiene una duración aproximada de 75 minutos, recomendada para público a partir de los 18 años y el precio del boleto es de 150 pesos.
Los boletos se pueden adquirir en las taquillas del Centro Cultural del Bosque o en línea a través de este enlace.