MÚSICA

EL CORO DE MADRIGALISTAS DE BELLAS ARTES RINDE HOMENAJE A LA CREATIVIDAD DE LA MUJER LATINA

Boletín No. 287 - 18 de marzo de 2026
  • Dará concierto los días 20 y 22 de marzo en el Centro Nacional de las Artes y en el Museo Nacional de Arte, bajo la dirección de la invitada argentina Gisela Iuretig

Con el propósito de promover el amplio repertorio coral surgido en los siglos XX y XXI a partir de la inspiración de compositoras de nuestro continente, el Coro de Madrigalistas de Bellas Artes organiza el ciclo Jóvenes Directoras de Latinoamérica, con la participación de destacadas directoras invitadas de la región, a fin de dar a conocer su labor.

El próximo concierto de este ciclo, titulado Entre voces y símbolos: Mujeres que inspiran, estará a cargo de la destacada cantante y directora coral argentina Gisela Iuretig y se llevará a cabo el 20 de marzo a las 18 horas en el Auditorio Blas Galindo del Centro Nacional de las Artes y el 22 de marzo a las 11:30 horas en el Salón de Recepciones del Museo Nacional de Arte.

Este ciclo, organizado por la Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), a través de la Coordinación Nacional de Música y Ópera, consiste en una serie de conciertos encaminados a fortalecer la presencia de las mujeres en el campo musical y se desarrollará a lo largo del año.

En esta ocasión, el programa lo integran las piezas Aquí te amo y La mañana ajena, de la compositora venezolana Modesta Bor (1926 - 1998); Corazón, coraza, Alba y Penas, de Beatriz Corona (Cuba, 1962); Salirse de uno, de Laura Otero (Colombia, 1983); y Cinco canciones de cuna (núm. 1, 3 y 4), de Georgina Perazzo (Argentina, 1974).

Después del intermedio se interpretarán Tota Pulchra, de Maurice Duruflé (Francia, 1902-1986); Stabat Mater, de Juan Gutiérrez de Padilla (España, 1590 - México, 1664); Regina Coelli, de Tomás Luis de Victoria (España, 1548-1611); Ave María, de Giuseppe Verdi (Italia, 1813-1901); Ave Maris Stella, de Trond Kverno (Noruega, 1945); y Saint Chapelle, de Eric Whitacre (Estados Unidos, 1970).

Se trata de un recorrido por distintas dimensiones de la experiencia femenina, entendida en su diversidad, profundidad y continuidad histórica. Por ejemplo, las primeras obras se sitúan en el territorio íntimo del amor y el desamor. Posteriormente se pasa a un nuevo plano: el de las inquietudes que atraviesan a la mujer moderna. Aparecen la maternidad como acto cotidiano de sostén, pero también la conciencia crítica sobre estructuras sociales que la oprimen. 

Asimismo, la sección de canciones de cuna abre un respiro: es un momento de ternura y recogimiento, donde la figura femenina vuelve a expresarse no solo como madre, sino también como creadora de refugio, transmisora de memoria y guardiana de los primeros vínculos.

Finalmente, el programa se eleva hacia la figura de María, cuya presencia ha encarnado durante siglos ideales de compasión, resiliencia, fortaleza silenciosa y humanidad. En este sentido, el homenaje a María abre un puente hacia la dimensión simbólica que ha acompañado a generaciones de mujeres y que resuena aún hoy en nuevas lecturas.

De esta forma, el recorrido traza un movimiento que va de lo personal a lo colectivo, de la experiencia contemporánea a la memoria ancestral, de la vida cotidiana a la figura que ha simbolizado a la mujer en Occidente. Cada obra ilumina un aspecto distinto de esa multiplicidad, celebrando la presencia, la voz y la creatividad de las mujeres a lo largo del tiempo.

En lo musical, el programa despliega una amplia variedad de estilos y tradiciones: conviven la sonoridad del Renacimiento y del barroco latinoamericano con la escritura de grandes compositores contemporáneos del mundo, junto con una presencia significativa de compositoras latinoamericanas de distintas generaciones.

Esta diversidad no solo amplía el marco estético, sino que fortalece la idea central del programa: la multiplicidad de voces femeninas expresándose a través de distintos lenguajes, épocas y geografías.