ARTES VISUALES

ANDRÉ LEPECKI ABORDA LOS DESAFÍOS DEL ARTE CONTEMPORÁNEO EN EL MUSEO TAMAYO

Boletín No. 386 - 09 de abril de 2026
  • El especialista brasileño ofreció la charla Corporalidad-acción-arte en el marco de la exposición El gesto y lo invisible, en el Museo Tamayo

¿Cuál es el papel de las artes escénicas —y de las artes en general— en la era del “alto rendimiento” y del dominio de la necropolítica? Hacer que las cosas cambien, hacer que ese cambio suceda. Así lo planteó el brasileño André Lepecki, especialista en estudios críticos de la danza, teoría del performance, danza contemporánea y artes escénicas y visuales, durante la charla Corporalidad-acción-arte, que ofreció el miércoles por la tarde en el auditorio del Museo Tamayo, recinto del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL).

La charla se llevó a cabo como parte del programa público de la exposición El gesto y lo invisible, que alberga el Museo Tamayo, una muestra colectiva internacional que cuestiona el contexto progresivo de parálisis e inmovilidad social derivado de la automatización y el uso de nuevas tecnologías en la vida cotidiana, en detrimento de la necesidad biológica de movimiento.

Antes de la disertación, la directora del recinto, Andrea Torreblanca, señaló que la presencia de André Lepecki en México contribuye a comprender la exposición, ya que su teoría ha brindado “una fórmula para actuar, para estar en el mundo y para entender políticamente cómo actuamos corporalmente y asumir lo que vivimos cotidianamente”.

Por su parte, Abril Zales, curadora en jefe del recinto y curadora de la exposición El gesto y lo invisible, recordó que el conferencista realizó estudios en antropología social, ha sido dramaturgo y dramaturgista, y actualmente encabeza el Departamento de Estudios del Performance de la Universidad de Nueva York.

Al iniciar su charla, Lepecki advirtió que sus comentarios provienen “de alguien que está involucrado en el arte y no es artista”, pero que “concibe la teoría del arte como una especie de declaración política”. Explicó que el contenido de su intervención fue motivado por un texto del filósofo Paul B. Preciado, donde se lee la frase: “El imaginable está en el camino y el imposible está por llegar”, entendida como un grito de esperanza.

El también editor de diversas antologías sobre performance, danza y política del movimiento, entre otros temas, reconoció que en la actualidad el mundo atraviesa una enorme violencia, donde resulta difícil pensar en “lo posible”, pues lo que predomina es el “macropoder”.

Ante ello, cuestionó: “¿Qué puede hacer el arte —la danza, el teatro, la música, el performance— que depende de la proximidad, la participación y los actos colectivos de contacto, en una época marcada por la mala gestión de contagios virulentos y el uso desmedido de tecnologías de vigilancia y control sobre los movimientos de las poblaciones, dentro y fuera de las fronteras?”.

Expuso que las artes escénicas y visuales ya no pueden basarse únicamente en el planteamiento formulado a principios de los años 2000 por el filósofo francés Jacques Rancière sobre “la distribución de lo sensible”, pues este resulta insuficiente ante el actual contexto de necropoder planetario neoliberal.

Mencionó diversas obras presentes en la exposición El gesto y lo invisible como ejemplo de que “toda acción provoca una reacción”, lo que libera una energía con el potencial de generar movimiento: una pulsión vital que produce sinergias colectivas.

Finalmente, planteó que las artes escénicas y las artes en general deben encontrar la manera de “establecer algo”, motivar cambios y “crear las condiciones para que ese ‘algo diferente’ se plantee y prolifere hacia el futuro”.