ARTES VISUALES

REABRE EL LABORATORIO ARTE ALAMEDA CON TRES EXPOSICIONES QUE EXPLORAN LA MEMORIA, EL PATRIMONIO Y LOS VESTIGIOS DE LA HISTORIA

Boletín No. 650 - 13 de junio de 2026
  • Tras una restauración integral, la Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el INBAL presentan las exposiciones Pentimento, de Pablo Rasgado; Fábulas para dormir, de Josué Mejía, y Estado suspendido, del colectivo TRES
  • Las muestras, curadas por Gemma Argüello y concebidas específicamente para el LAA, dialogan con la memoria material del edificio, los acervos culturales y los vestigios históricos que conforman el patrimonio artístico de México

La Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) y del Laboratorio Arte Alameda (LAA), reabrió hoy sábado 13 de junio de 2026 las puertas del recinto tras un proceso de restauración integral, con la inauguración de tres exposiciones que exploran las relaciones entre memoria, patrimonio, archivo y vestigios materiales: Pentimento, de Pablo Rasgado; Fábulas para dormir, de Josué Mejía, y Estado suspendido, del colectivo TRES, integrado por Ilana Boltvinik y Rodrigo Viñas.

Al respecto, la secretaria de Cultura del Gobierno de México, Claudia Curiel de Icaza, ha comentado que la restauración del Laboratorio Arte Alameda es una muestra del compromiso de la administración con el cuidado de los espacios que resguardan la memoria del país: “Preservando nuestra infraestructura cultural podemos garantizar que el arte contemporáneo siga circulando y en diálogo con nuevas generaciones de públicos, en espacios dignos y adecuados”.

Durante la inauguración, la directora general del INBAL, Alejandra de la Paz Nájera, destacó que, con la reapertura, el inmueble, “que es parte de la historia del Centro Histórico, recobra no solamente su antiguo esplendor, sino que también puede funcionar de una mejor manera para su vocación actual, que es justamente un laboratorio de experimentación”.

De la Paz reconoció el trabajo realizado por la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, el INBAL, el Fideicomiso del Centro Histórico y el Instituto Nacional de Antropología e Historia para intervenir las bóvedas, la cúpula y diversos elementos arquitectónicos del edificio, así como el esfuerzo del equipo del LAA para concretar la reapertura y la producción de las nuevas exposiciones.

Y destacó la importancia de los acervos históricos que resguarda el INBAL, institución que cumple 80 años, así como el trabajo de conservación documental y sonora que permite que los materiales dialoguen con las prácticas artísticas contemporáneas. “El Laboratorio de Arte Alameda ya está abierto para siempre”, expresó al invitar al público a recorrer las exposiciones.

Por su parte, el director del espacio, Javier de la Riva, explicó que “las tres muestras fueron desarrolladas específicamente para el recinto y comparten una reflexión sobre la historia, la memoria y los residuos patrimoniales tanto del edificio como del devenir cultural de México”.

Bajo la curaduría de Gemma Argüello, las exposiciones convierten los rastros materiales de distintos momentos de la historia cultural del país en materia de creación contemporánea: desde el pasado virreinal del inmueble y las transformaciones arquitectónicas que ha experimentado a lo largo de los siglos, hasta los proyectos educativos impulsados durante el cardenismo y la memoria técnica del Palacio de Bellas Artes.

En la nave central se presenta Pentimento, proyecto de Pablo Rasgado, que surgió paralelamente a los trabajos de restauración del inmueble. La exposición se despliega como un ejercicio de arqueología especulativa que recorre las distintas etapas históricas del edificio, desde sus orígenes como parte del antiguo Convento de San Diego hasta su transformación en sede de la Pinacoteca Virreinal.

A través de calas realizadas en los muros, estructuras expuestas, reproducciones intervenidas de obras que formaron parte de la antigua Pinacoteca Virreinal y materiales recuperados durante la restauración, la muestra revela las múltiples capas de tiempo acumuladas en la arquitectura.

En la Capilla de Dolores se exhibe Fábulas para dormir, instalación de Josué Mejía, construida a partir de los Libros de Lectura para uso de las Escuelas Nocturnas de Trabajadores que circularon durante las décadas de 1930 y 1940. La pieza recupera grabados realizados por integrantes de la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios (LEAR), concebidos originalmente como herramientas de alfabetización y formación política para la población trabajadora.

La instalación dialoga con el mural Los informantes de Sahagún, de Federico Cantú, y con la propia historia del recinto, pues el espacio donde se ubica la obra fue proyectado originalmente para albergar una biblioteca.

Por su parte, Estado suspendido, de Ilana Boltvinik y Rodrigo Viñas, integrantes del colectivo TRES, parte de una investigación artística sobre el archivo, los inventarios y la gestión de vestigios históricos. La muestra incorpora elementos originales de la mecánica escénica del Palacio de Bellas Artes, resguardados tras las remodelaciones realizadas de manera reciente, y los convierte en el soporte de una instalación que revisa tanto la historia técnica del recinto como la trayectoria del colectivo.

La obra reúne estructuras provenientes de los sistemas mecánicos del teatro, registros históricos y materiales sonoros construidos a partir de grabaciones preservadas por la Fonoteca Nacional. Al trasladar dichos elementos al espacio museístico, la exposición vuelve visible una infraestructura habitualmente oculta y rinde homenaje a generaciones de trabajadoras y trabajadores que hicieron posible el funcionamiento cotidiano del Palacio de Bellas Artes.

Las exposiciones Pentimento, Fábulas para dormir y Estado suspendido permanecerán abiertas al público hasta el 18 de octubre de 2026 en el Laboratorio Arte Alameda, ubicado en Dr. Mora 7, Centro Histórico de la Ciudad de México.

Con la reapertura, la Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura refrendan su compromiso con la preservación del patrimonio histórico y el impulso a la creación contemporánea, favoreciendo nuevas formas de encuentro entre artistas, comunidades y públicos diversos.