CERROS TESTIGOS: UNA INSTALACIÓN ESCÉNICA PARA HABITAR LA MEMORIA, EL VIENTO Y LAS HERIDAS DEL TERRITORIO

- A cargo de Semillero de Artes Vivas, la instalación forma parte del proyecto de Dirección Artística del Teatro Orientación Luisa Josefina Hernández y se presenta del 25 de junio al 12 de julio
- Con esta propuesta inicia el programa de curaduría independiente y de autor
La Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), a través de la Coordinación Nacional de Teatro, en colaboración con Semillero de Artes Vivas, presentan CERROS TESTIGOS, una instalación escénica creada por Francisco Arrieta que propone un encuentro sensible con los cerros que rodean la ciudad de Pachuca.
Semillero de Artes Vivas es una plataforma de investigación-creación con sede en Pachuca, México, que articula prácticas artísticas y curatoriales en torno a la relación entre cuerpo, territorio y memoria. Su trabajo surge de una pregunta recurrente: ¿cómo reconfigurar los vínculos entre quienes habitan un territorio y los paisajes que han sido transformados por procesos de extractivismo, urbanización y olvido?
A través de dispositivos escénicos, performáticos, documentales, sonoros y espaciales, Semillero de Artes Vivas desarrolla metodologías situadas que combinan archivo, deriva, laboratorio y activaciones públicas para recuperar memorias latentes y formas de percepción que han sido desplazadas. Recientemente, su investigación se ha expandido hacia la dimensión geológica del territorio, abordando los residuos mineros, los cerros y los minerales como archivos materiales de larga duración.
“El territorio nombrado como Pachuca, en el estado de Hidalgo, está rodeado por 39 cerros. Estos cuerpos de tierra, que durante siglos han configurado el paisaje físico y sensible de la región, han sido perforados para extraer de ellos metales preciosos como el oro y la plata. Desde mediados del siglo XVI, los cerros han padecido las consecuencias del extractivismo humano, que transformó profundamente su materia y su memoria”, señala el director.
“Aunque Pachuca dejó de ser la ciudad minera que fue durante siglos, las huellas de esa historia permanecen inscritas en el paisaje. Los cerros siguen ahí, como testigos silenciosos de los procesos de extracción que dieron forma a la ciudad y a sus imaginarios. Sin embargo, gran parte de quienes habitamos este territorio hemos perdido la capacidad de relacionarnos con ellos más allá de su dimensión productiva o de su condición de paisaje”, añade.
“CERROS TESTIGOS surge como una instalación que ensaya la posibilidad de imaginar una nueva mitología para el presente. A través del diseño y la creación de un universo narrativo interdisciplinario, la pieza propone construir una biografía sensible de los cerros: un gesto de escucha, cuidado y rememoración hacia estos cuerpos de tierra que han sostenido silenciosamente siglos de extracción y transformación territorial”, concluye.
El montaje cuenta con diseño espacial de Francisco Arrieta y Fermín Martínez; diseño sonoro de Fermín Martínez, y diseño de iluminación de ambos creadores. La producción está a cargo de María Paula Rodríguez.
La temporada, iniciada el 25 de junio, continuará hasta el 12 de julio en el Teatro Orientación Luisa Josefina Hernández del Centro Cultural del Bosque, con funciones los jueves y viernes a las 20 horas, los sábados a las 19 horas y los domingos a las 18 horas. La instalación tiene una duración aproximada de 70 minutos, está dirigida a público de 10 años en adelante y el costo de entrada es de $150.
Los boletos se pueden adquirir en las taquillas del Centro Cultural del Bosque o en línea a través de este enlace.