TEATRO

CIRCO OLÍMPICO O EL PAÍS DE LA MAROMA RECUPERA LA TRADICIÓN DE LOS PATIOS DE MAROMA DEL SIGLO XIX

Boletín No. 719 - 29 de junio de 2026
  • Integra números acrobáticos, rutinas cómicas, actos de mentalismo, magia, fantoches y funambulistas para recrear la tradición del circo popular mexicano
  • Proyecto realizado con el apoyo del Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturales, mediante el programa México en Escena Grupos Artísticos

La Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), a través de la Coordinación Nacional de Teatro, en colaboración con La Bomba Teatro, presentan Circo Olímpico o el país de la maroma, de Abraham Tari Beltrani, bajo la dirección de Paola Herrera, con las actuaciones de Horacio Arango, Paola Herrera, Santiago Manuel y Ernesto Ponce, y música en vivo de Félix Bailón.

Circo Olímpico o el país de la maroma recupera la tradición de los patios de maroma del siglo XIX. Estos espacios informales albergaban funciones teatrales, acrobáticas, circenses y de maroma —término que originalmente alude a la cuerda floja—, y se caracterizaban por una marcada carga crítica y burlesca hacia las instituciones sociales, políticas y religiosas.

Mediante la recreación del Circo Olímpico de 1857, ubicado en una casona de la cuarta calle del Reloj —actual calle de Argentina, en el Centro Histórico de la Ciudad de México—, la puesta en escena propone reinterpretar el pasado desde una perspectiva contemporánea y establecer un diálogo con la realidad actual.

Los patios de maroma eran espacios semiclandestinos o improvisados, generalmente situados en barrios populares de la Ciudad de México y otras urbes, donde se instalaban escenarios rústicos para representar actos cómicos, acrobáticos y de teatro popular. Se trataba de espectáculos ambulantes accesibles para los sectores populares, en contraste con el teatro formal, al que únicamente tenían acceso las élites.

“Este espectáculo circense retoma la tradición popular del espectáculo mexicano callejero de todos los tiempos. Articulado a través de elementos contemporáneos y sin pretensiones historicistas, pone en evidencia que lo popular entraña raíces muy profundas que conectan de inmediato con las y los espectadores.

Los viejos trucos de magia, los sketches cómicos y los números de antipodismo y malabares convierten esta propuesta en un retorno a la carpa y al asombro propio del circo; una invitación a ingresar, durante sesenta minutos, a un mundo de sorpresa y risas que trastoca el tiempo y el espacio.

Sin pistas ni grandes estructuras, son las y los intérpretes quienes hacen visible lo invisible en el lugar más privilegiado de todos: la mente. Es ahí donde aparece el circo en todo su esplendor”, señala la directora.

Esta puesta en escena retoma la tradición circense y sus orígenes en México, en diálogo con elementos de la cultura popular de distintas épocas. El escenario se puebla de imaginarios colectivos en los que el público puede reconocer parte de su identidad y de su historia. Con elementos del circo, la carpa, y la maroma de patio se articula un espectáculo integrado por números acrobáticos, rutinas cómicas, actos de mentalismo y magia, fantoches y funambulistas.

La música está estructurada a partir de la sonoridad propia de la Ciudad de México, con reminiscencias de los merolicos, y canciones cuyas letras dan cuenta de distintas etapas de la historia del circo en México.

La composición musical es de Fernando López (Fores Basura); el diseño y la realización del teatrino y la utilería estuvieron a cargo de Felipe Lara; el diseño de vestuario es de Brisa Alonso; y la realización del fantoche estuvo a cargo de Vianey Martínez, con asesoría de Carolina Pimentel. La asistencia de dirección corresponde a Horacio Arango y la asistencia de producción a Janett Landín.

La temporada continuará hasta el 19 de julio en el Teatro El Galeón Abraham Oceransky del Centro Cultural del Bosque, con funciones los sábados y domingos a las 13 horas. La obra tiene una duración aproximada de 70 minutos, está recomendada para público de 10 años en adelante y los boletos tienen un costo de $150 en entrada general y de $80 para niñas, niños y adolescentes.

Los boletos se pueden adquirir en las taquillas del Centro Cultural del Bosque o en línea a través de este enlace.