EL CICLO AUTOBIOGRAFÍAS DANZADAS DE MUJERES CELEBRÓ EL LEGADO DE SEIS FIGURAS FUNDAMENTALES DE LA DANZA EN MÉXICO
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- El ciclo reunió a bailarinas que evocaron la huella artística y humana de Gladiola Orozco, Cora Flores, Nellie Happee, Valentina Castro, Amalia Hernández y Sonia Amelio
La Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), a través de la Coordinación Nacional de Danza, realizó en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes un conversatorio como parte del ciclo Autobiografías Danzadas de Mujeres, en el marco de la Temporada 80 Movimientos Palacio de Bellas Artes, para reconocer el legado artístico y humano de Gladiola Orozco, Cora Flores, Nellie Happee, Valentina Castro, Amalia Hernández y Sonia Amelio.
Al inaugurar el encuentro, el coordinador nacional de Danza del INBAL, Alonso Alarcón Múgica, señaló que el ciclo busca preservar la memoria de quienes construyeron la danza mexicana desde distintos lenguajes escénicos. Asimismo, destacó que esta iniciativa permite acercarse a la dimensión humana de creadoras cuya influencia permanece vigente en las nuevas generaciones.
Moderado por Cardiela Amezcua, el conversatorio reunió a Jessica Sandoval, Patricia Marín, Nadezha Martínez, María de Jesús Ángel, Rebeca Llamas y Antonieta Fuentes, quienes compartieron recuerdos, experiencias y reflexiones sobre las maestras que marcaron su formación artística, evocando, respectivamente, su legado y la huella que dejaron en la danza mexicana.
Cada intervención fue construyendo un mismo hilo conductor: la danza entendida como una forma de vivir. Jessica Sandoval recordó que Gladiola Orozco le enseñó que la danza no se limita al movimiento, sino que constituye una manera de comprender la historia, el amor, la memoria y la condición humana. La describió como una creadora adelantada a su tiempo, profundamente sensible y convencida de que el arte puede transformar la vida de las personas.
Por su parte, Patricia Marín compartió que conocer a Cora Flores cuando era niña marcó de manera definitiva su trayectoria. La definió como una formadora que hizo de la disciplina el camino hacia la libertad creativa y cuya enseñanza trascendió el salón de ensayo para convertirse en una filosofía de vida.
Con un tono cercano y lleno de anécdotas, Nadezha Martínez evocó a Nellie Happee como una coreógrafa rigurosa, perfeccionista y generosa, cuya creatividad y pasión permanecen intactas a sus 93 años. Su testimonio reflejó el profesionalismo con el que dirigía ensayos y montajes, sin perder nunca la cercanía con sus bailarinas y bailarines.
María de Jesús Ángel habló de Valentina Castro como la mujer que le permitió descubrir que la danza también podía investigarse, escribirse y preservarse. Destacó su generosidad al compartir su archivo personal y la vigencia de una filosofía que resume buena parte de su aportación: la danza es para todas y todos.
Uno de los momentos más emotivos llegó con el testimonio de Rebeca Llamas, quien relató cómo, después de múltiples cirugías durante la infancia, prometió que algún día bailaría con Amalia Hernández. Años más tarde ese sueño se cumplió sobre el escenario del Palacio de Bellas Artes. Su relato mostró a una creadora exigente y visionaria, pero también profundamente humana, capaz de formar bailarinas y bailarines desde la disciplina, el cuidado y el compromiso con el escenario.
La jornada concluyó con el homenaje de Antonieta Fuentes a Sonia Amelio, a quien definió como la artista que cambió su vida desde la primera vez que la vio bailar. Recordó la excelencia con la que impartía cada clase, la intensidad de las giras internacionales y la extraordinaria calidad humana de una intérprete cuya presencia, afirmó, era capaz de cautivar a cualquier público.
El encuentro concluyó con un reconocimiento a las homenajeadas y la fotografía oficial junto a Gladiola Orozco, Cora Flores, Nellie Happee, Valentina Castro, Sonia Amelio y Viviana Basanta, quien asistió en representación de Amalia Hernández, reafirmando el compromiso del INBAL con la preservación de la memoria dancística y el reconocimiento de las mujeres que han construido la historia de la danza en México.