ARTE, MEMORIA E IDENTIDAD MARCAN EL ENCUENTRO INTERNACIONAL DE ARTE CHICANX

- En el conversatorio Curaduría, escritura e imaginación política participaron la escritora Sayak Valencia y el periodista y activista cultural Luis J. Rodríguez
- En la charla ¡Y qué! Escribir, ocupar, reivindicar participaron el artista chicano Chaz Bojórquez y el artista visual mexicano Said Dockins
La Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), a través del Museo del Palacio de Bellas Artes y en colaboración con Terra Foundation for American Art, realizaron el conversatorio Curaduría, escritura e imaginación política y la charla ¡Y qué! Escribir, ocupar, reivindicar, como parte del Encuentro Internacional de Arte Chicanx, en el marco de la exposición AztLÁn, túnel del tiempo.
En la primera actividad, realizada en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, participaron la filósofa, escritora y performer Sayak Valencia, así como el escritor, periodista y activista cultural Luis J. Rodríguez, con la moderación de Minerva Reynosa, coordinadora nacional de Literatura del INBAL.
Durante el diálogo, las y los participantes coincidieron en que la creación artística constituye una vía para enfrentar el racismo, la violencia y la exclusión, al tiempo que fortalece los vínculos comunitarios y abre nuevas posibilidades para imaginar futuros más justos. La conversación entrelazó referencias históricas, experiencias personales y reflexiones críticas para mostrar la vigencia de este legado cultural.
Sayak Valencia sostuvo que el chicanismo debe entenderse como una historia de resistencia con raíces anteriores al siglo XX y que mantiene plena vigencia frente a desafíos contemporáneos como la gentrificación, el avance de los nacionalismos y la violencia contra las diversidades. En ese sentido, afirmó que "ser chicano no es un disfraz, sino una resistencia colectiva y comunitaria", sustentada en la solidaridad, la estética, la memoria y la organización de base.
Luis J. Rodríguez evocó una infancia marcada por la migración, la violencia de las pandillas, la prisión y la drogadicción. Explicó que el movimiento chicano le permitió encontrar un propósito y convertir esa historia de exclusión en un compromiso con las nuevas generaciones, una idea que sintetizó al afirmar que "para mí, ser chicano es ser consciente", una conciencia que se construye mediante la organización cultural, el trabajo comunitario, la educación y la creación artística.
Chaz Bojórquez y Said Dockins dialogan sobre graffiti, escritura e identidad
Al participar en el conversatorio ¡Y qué! Escribir, ocupar, reivindicar, Chaz Bojórquez, uno de los principales referentes del graffiti chicano, dialogó con el artista visual mexicano Said Dockins sobre la escritura como acto de presencia, disputa y afirmación; el graffiti como una forma de ocupar el espacio, y la identidad como un acto de resistencia.
Said Dockins planteó que el graffiti, más que una intervención urbana, es una forma de construir memoria, reescribir el territorio y afirmar la identidad de quienes habitan el espacio público. A partir de esa reflexión, recordó la influencia que tuvo la obra de Bojórquez entre los primeros escritores de graffiti en México y cómo sus visitas al país, talleres y encuentros con artistas urbanos influyeron en el desarrollo de nuevas formas de entender la escritura y la caligrafía como prácticas artísticas.
Chaz Bojórquez explicó que el graffiti no solo se observa, sino que también se escucha, porque constituye un lenguaje vivo que comunica lo que ocurre en las calles. Recordó que su estilo nació de la combinación entre la tipografía Old English, utilizada por el graffiti cholo de Los Ángeles, y la energía de la caligrafía asiática, una búsqueda que le ha tomado más de cinco décadas perfeccionar.
"El arte es un autorretrato", sostuvo durante el diálogo. Para el artista, cada obra revela las influencias, las preocupaciones y la historia de quien la realiza, por lo que insistió en que la creación exige paciencia, revisión constante y honestidad con el propio proceso creativo.
Asimismo, señaló que, aunque su trabajo nació en Los Ángeles, hoy dialoga con artistas de distintas partes del mundo y afirmó que temas como la migración, la familia, las fronteras y la identidad trascienden cualquier contexto local.
El artista también compartió la influencia que México tuvo en su formación. Recordó sus visitas de infancia a Tijuana, donde descubrió la rotulación popular y los esténciles que, años después, formarían parte de su lenguaje visual. Para Dockins, ese intercambio cultural ha sido fundamental en el desarrollo del graffiti mexicano y de movimientos como el calligraffiti.
Durante la charla, Bojórquez explicó el origen de Graffiti Mandala, una de sus obras más representativas, inspirada en una experiencia comunitaria con monjes tibetanos en Highland Park, Los Ángeles.
Los conversatorios del Encuentro Internacional de Arte Chicanx concluyen el sábado 1 de agosto. La programación puede consultarse en la página del MPBA. La entrada es libre.