ARTES VISUALES

ANALIZAN LA OBRA DE JOSÉ GUADALUPE POSADA EN EL MUSEO NACIONAL DE LA ESTAMPA

Boletín No. 918 - 14 de agosto de 2026
  • Se llevó a cabo el conversatorio Cartografiar a Posada, recorridos por la investigación de su obra en el Museo Nacional de la Estampa

La Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), a través del Museo Nacional de la Estampa (MUNAE), llevaron a cabo el conversatorio Cartografiar a Posada, recorridos por la investigación de su obra, con la participación de Helia Bonilla, Mercurio López, Caroline Montenat y Héctor Morales.

Laura Valencia, directora del MUNAE, dio la bienvenida a los participantes y destacó la riqueza de las distintas aproximaciones al estudio de la obra de José Guadalupe Posada (1852-1913), a quien definió como “un ecosistema vivo en el que convergen múltiples perspectivas y formas de mirar”.

Caroline Montenat, curadora de la exposición Posada, cartografía de un cronista, que se presenta en el MUNAE, señaló que, a diferencia de muchos artistas de su época, existe información limitada sobre algunos aspectos de la vida personal y el pensamiento de Posada, quien no dejó escritos, manifiestos o correspondencia, ni perteneció a los círculos intelectuales o académicos que contribuyeron a construir la memoria de otros artistas.

Explicó que, a lo largo de más de 40 años, Posada trabajó como artesano en talleres de impresión editorial, tanto populares como no populares. La amplia circulación de su obra en un medio editorial cada vez más masivo contribuyó a la dispersión de su producción y planteó retos para su identificación, estudio y catalogación.

Montenat explicó que el estudio de la obra de Posada plantea diversos retos para los investigadores, entre ellos la dificultad para establecer con precisión la autoría de algunas piezas. Señaló que, debido a estas circunstancias, aún existen aspectos de su producción que requieren mayor investigación y documentación. “Aún persisten confusiones entre Posada y (Manuel) Manilla, por ejemplo”, apuntó.

Por su parte, Helia Bonilla, investigadora del Instituto Nacional de Antropología e Historia, destacó la complejidad que implicaría elaborar un catálogo razonado de la obra completa de Posada. Explicó que un proyecto de esta magnitud requeriría la participación de numerosos investigadores y la revisión de diversas colecciones nacionales e internacionales.

Mercurio López, investigador y bibliófilo, recordó que el primer libro sobre Posada se publicó en 1930 y fue impreso con las placas originales. “El origen de Posada como artista se encuentra en ese libro, en el que se develaron algunas incógnitas sobre su obra. Ahí aparecen 406 grabados de Posada, de los cuales sólo una cuarta parte fue firmada por el autor. La firma de las obras de Posada es un tema que todavía hay que investigar; incluso, a veces ponía una R, que hasta la fecha no se sabe qué significa”, explicó.

Finalmente, Héctor Morales, doctor en Artes y Diseño, comentó que Jean Charlot estimaba que Posada había creado alrededor de 15 mil grabados, una cifra que da cuenta de la magnitud de su producción y que, por su volumen, podría equipararse con la de artistas como Picasso.

Morales señaló que una parte importante de esta producción aún plantea retos de identificación y documentación, por lo que el estudio de nuevas piezas y la revisión de colecciones continúan siendo relevantes para ampliar el conocimiento sobre la obra del artista.

Con este conversatorio, la Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el INBAL contribuyen a la investigación, difusión y conocimiento de la obra de José Guadalupe Posada, así como al diálogo entre especialistas y públicos en torno a su legado artístico.

El conversatorio se realizó en el marco de la exposición Posada, cartografía de un cronista, integrada por 200 obras, que permanecerá abierta al público hasta el 20 de septiembre en el MUNAE.