MÚSICA

El ciclo de conferencias El poder de la música organizado por el INBA concluyó en la Biblioteca Vasconcelos

Boletín No. 991 - 29 de julio de 2016

Ciudad de México, 29 de julio de 2016

Boletín núm. 991

El ciclo de conferencias El poder de la música organizado por el INBA concluyó en la Biblioteca Vasconcelos

o   Organizado por la Coordinación Nacional de Música y Ópera

o   Durante cuatro sesiones el musicólogo Miguel Alcázar reflexionó sobre los efectos de la música en el ser humano

Concluyó El poder de la música, ciclo de conferencias organizado por la Coordinación Nacional de Música y Ópera del Instituto Nacional de Bellas Artes, que tuvo lugar en la Biblioteca Vasconcelos. Durante cuatro sesiones, Miguel Alcázar, guitarrista y musicólogo, reflexionó en torno a los efectos físicos y emocionales de la música en el ser humano, las implicaciones de las frecuencias sonoras y los diversos estudios que hay al respecto.

Partiendo de los griegos y la relación de la música con la divinidad, los cantos gregorianos, la medicina germánica y la medicina cuántica, el también compositor, transitó una ruta histórica para entender y explicar la influencia de la música en el cuerpo y las emociones.

La última sesión estuvo dedicada al efecto Mozart, del doctor Alfred Tomatis y la nueva medicina cuántica, una corriente que refiere que los procesos biológicos y su respectivo funcionamiento tienen relación directa con los niveles energéticos. De este modo, cuando un organismo pierde la capacidad para mantener sus funciones armónicas aparecen distintas patologías, es decir, se rompe el sentido de equilibrio, el cual existe en toda la naturaleza.

Miguel Alcázar ahondó en el trabajo del médico francés, quien dedicó gran parte de su actividad profesional a estudiar la relación existente entre el oído y la voz, entre la escucha y la comunicación.

Indicó que los procesos que ligan la escucha con el lenguaje, resultan en una serie de leyes conocidas como método Tomatis, técnicas que actúan a nivel físico, psicológico y emocional, para regular los procesos de memoria y atención, que demuestran que al modificar las facultades auditivas es posible obtener importantes transformaciones, tanto en el comportamiento como en el lenguaje.

Apuntó que según investigaciones de la Academia Rusa de Ciencias, existe un grupo de genes propensos al desbloqueo y la estimulación a través de técnicas como la musicoterapia y la meditación, por lo que es posible usar palabras y oraciones con frecuencia vibratoria igual a la de los mantras, análoga a la producida en la musicoterapia.

 “No existen sonidos que por sí mismos sean sagrados, sino sonoridades que engendran, por la forma en que son producidas, la energía necesaria para que el cerebro logre acceder a una dinámica metafísica”.

De este modo, “toda la música es capaz de evocar un efecto de paz en el individuo siempre y cuando sea modulada a ciertas frecuencias”.

También señaló que Alfred Tomatis fue precursor de lo que se denomina como efecto Mozart, que apunta sobre la influencia y beneficios en el desarrollo creativo e intelectual y la propiedad que tienen algunos tonos y ritmos musicales sobre la salud, para equilibrar el sistema nervioso por medio de vibraciones y ondas.

El especialista en guitarra y laúd, explicó a los asistentes que estos estudios parten de la integración de la física y la biología en el estudio del campo energético del ser humano, lo que puede incidir en sus procesos orgánicos. De este modo se puede emplear la música con el fin de activar la resonancia directa de los receptores celulares a través de frecuencias vibratorias, es así como la música puede curar, interactuando directamente con las moléculas de la emoción.

“No solo escuchamos con nuestros oídos, sino con los receptores de cada célula de nuestro cuerpo y nuestra mente, literalmente estamos vivos gracias al sonido de la música y a los procesos fisiológicos considerados como la música cuántica del cuerpo”, concluyó.

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