María de Jesús de la Fuente de O’Higgins donará al Museo Mural Diego Rivera 14 bocetos de Pablo O’Higgins
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- Corresponden a siete murales que el artista realizó entre 1934 y 1964, y revelan algunos de los trazos que no quedaron en la obra final.
- En el contexto del 34 aniversario luctuoso del creador de origen estadunidense.
María de Jesús de la Fuente de O’Higgins donará al Museo Mural Diego Rivera (MMDR) del Instituto Nacional de Bellas Artes 14 bocetos de uno de los alumnos predilectos de Diego Rivera: Pablo O’Higgins, en el marco del 34 aniversario luctuoso del artista de origen estadunidense.
“Estas piezas se sumarán al acervo del museo porque Pablo O’Higgins fue cercano a Diego Rivera, como amigo y alumno, y por su interés en el muralismo”, explicó en entrevista el director del recinto, Luis Rius Caso.
“Pablo O’Higgins, a la par que hacía obra de caballete y grabados, realizó diversos proyectos muralísticos, aspecto que es sabido, pero, contrariamente, poco difundido”.
Los bocetos que serán entregados por la viuda del creador corresponden a siete murales realizados entre 1934 a 1964: La lucha de los obreros contra los monopolios (1934), Expropiación petrolera (1939), Lucha contra la discriminación racial y la unidad obrera (1945), La maternidad y la asistencia social (1946), Dios del fuego/Lucha del pueblo tarasco (1964), Boda indígena en San Lorenzo (1964) y Paisaje tarahumara (1964).
La donación está impregnada de la intención que tenía Pablo O’Higgins de que su obra se quedara en México, pues él decía que pintaba para los mexicanos, y en una institución que continuara y difundiera su labor, puntualizaron Luis Rius y Ángela Fuentes, subdirectora del MMDR.
“O’Higgins fue un artista estadunidense comunista que se interesó en los temas sociales. Los bocetos que serán donados abordan esos temas y retratan las luchas obreras, el proletariado urbano, la recuperación de las tradiciones indígenas mexicanas y temas cotidianos”, señaló Rius Caso.
Agregó que las piezas, además de estar en perfecto estado de conservación, son de buen tamaño y muestran gran calidad en la ejecución.
“Hay artistas que bocetaban muy en abstracto, sin darle mucha importancia, y otros que le daban un valor de obra per se. O’Higgins era de estos últimos, porque sus bocetos son impecables. Algo muy interesante, como sucede con los de Diego Rivera, es que los dibujos se apartan de la ejecución definitiva, por lo que brindan elementos que no pasaron a la historia del arte, pero que dan un trasfondo para una microhistoria increíble. Revelan algo más de lo que conocemos”, sostuvo el titular del recinto.
De acuerdo a Erika Contreras, curadora del MMDR, seis de los siete murales aún se conservan “en el mercado Abelardo L. Rodríguez, en el Museo Nacional de Antropología y en escuelas públicas de la Ciudad de México, el Estado de México, Michoacán y Veracruz. Solo uno es inexistente: el realizado junto con Leopoldo Méndez para la Clínica 1 del Instituto Mexicano del Seguro Social: La maternidad y la asistencia social, el cual desapareció debido a las remodelaciones del edificio”.
El director, la subdirectora y la curadora del recinto explicaron que la propuesta de donación surgió a partir de la muestra El trazo firme de un espíritu en movimiento. Pablo O’Higgins, exhibida en el MMDR de fines de 2015 a principios de 2016 con el fin de difundir la faceta muralista del creador.
“La exposición fue muy emotiva y gratificante, tanto para la familia, como para el museo, lo cual hace que el recinto se vuelva un recipiente idóneo para custodiar las 14 obras que entregará la familia. El 80 por ciento de los bocetos fue expuesto durante esa revisión,” detalló Contreras.
“Interesada en que diversas instituciones, tanto publicas y privadas, conserven la obra y, sobre todo, que quede en México, María propuso la donación, tras observar la labor del recinto y el cumplimiento de la visión y misión del espacio de divulgar no solo la obra de Diego Rivera, sino también el movimiento muralista.
“Nos gustaría resaltar la gran labor que ha realizado María de la Fuente como promotora y defensora de la obra de Pablo y de su ideología. Para ella es prioritario divulgar la cultura y la educación a través de la obra mural para los mexicanos. Su historia es de un rescate amoroso, de conocedora, pues, como pocos, ha mantenido en perfecto estado el legado del artista, desde su estudio hasta sus archivos documentales”, refirió Fuentes.
Luis Rius expresó que, a partir de esta donación “se nos abre una trinchera para convertirnos en un museo cuyo acervo se especialice en bocetos y cuadernos de artista, cumpliendo la vocación y siguiendo el linaje de Diego Rivera.
“Detrás de esta donación hay una memoria emocional y de corazón que nos conecta con María y Pablo O’Higgins. Para nosotros, resguardar la obra de quien fue el alumno predilecto de Diego Rivera es algo muy importante, porque él fue de los primeros extranjeros que empezó a cumplir esta ilusión mexicana de convertir al país en el centro del intercambio artístico”, concluyó el director del MMDR
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