LA CÁTEDRA JESÚS C. ROMERO 2025 REFLEXIONA SOBRE LA INVESTIGACIÓN MUSICAL EN LA ERA DIGITAL

- El CENIDIM reúne a Rubén López Cano y a jóvenes investigadores para pensar la música más allá de las fronteras de la musicología tradicional
El Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), a través del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información Musical “Carlos Chávez” (CENIDIM), de la Subdirección General de Educación e Investigación Artísticas (SGEIA), concluyó la Cátedra Jesús C. Romero 2025 Reciclar, crear, mover y narrar: investigación crítica de la música, realizada del 24 al 28 de noviembre con actividades presenciales y transmisión en vivo desde el Aula Magna del Centro Nacional de las Artes.
En su vigesimonovena edición, la Cátedra se consolidó como un espacio fundamental para la reflexión sobre la investigación musical contemporánea. Bajo la guía del musicólogo Rubén López Cano, profesor de la Escola Superior de Música de Catalunya, la comunidad académica dialogó sobre los desafíos de estudiar la música en un contexto marcado por plataformas digitales, narrativas transmedia y prácticas de reciclaje sonoro, manteniendo la vocación de homenaje a Jesús C. Romero.
A partir de las conferencias La música cuenta, Música dispersa, De los videomemes a la investigación crítica de la música y ¿Quién soy como artista?, así como del seminario de investigación, López Cano señaló que la investigación musical vive hoy un escenario abiertamente posdisciplinario. La música, planteó, ya no puede abordarse solo desde la historia o el análisis formal, sino como un fenómeno biológico, cognitivo, social, cultural, histórico, acústico y tecnológico.
En este marco, uno de los retos centrales es la formación de las y los investigadores, quienes deben aprender a moverse entre múltiples lenguajes teóricos sin perder el rigor específico del trabajo musical. “A veces nada distingue a un musicólogo de un sociólogo o de un científico cultural, salvo cuando transcribimos o analizamos notación”, comentó el especialista.
Otro eje de la Cátedra fueron los dilemas éticos del reciclaje musical y la apropiación cultural. López Cano distinguió entre remezclas y mashups que reutilizan materiales de la industria cultural —a menudo sin autorización— y los casos en que una cultura dominante se apropia de repertorios de comunidades marginales para lucrar con ellos. En este último caso, advirtió, las asimetrías de poder pueden derivar en prácticas racistas y de supremacismo cultural.
El musicólogo analizó también las transformaciones en los modos de escuchar a partir de las plataformas de streaming y las redes sociales. Señaló que nunca se había tenido tanta música disponible de forma inmediata, pero esta abundancia se traduce en una creciente dependencia de algoritmos y listas de reproducción. Estudios recientes muestran que muchas y muchos jóvenes descubren música en TikTok y la consumen solo en fragmentos de pocos segundos, sin buscar la versión completa ni profundizar en la obra de las y los artistas.
La Cátedra dedicó un espacio importante a la cultura musical digital y las narrativas transmedia. López Cano explicó cómo contenidos que nacen en entornos virtuales —videomemes, remezclas anónimas, discursos autotuneados— pueden migrar a conciertos en vivo, videojuegos u otros formatos, expandiendo su significado. Subrayó que las y los usuarios no son receptores pasivos, sino agentes que reconfiguran los materiales sonoros y construyen identidades en redes.
Otro de los temas centrales fue la investigación artística basada, guiada y dirigida a la práctica, que considera especialmente relevante para Iberoamérica. Este enfoque permite que saberes tácitos y privados de las personas artistas circulen y se discutan públicamente, generando nuevas formas de conocimiento. En contextos donde la formación ha sido predominantemente artesanal, esta modalidad ofrece herramientas para profesionalizar la práctica sin perder su dimensión crítica y experimental.
En sus mensajes al público joven, López Cano invitó a superar el interés burocrático y rutinario e impulsar proyectos que vinculen la investigación musical con los grandes debates actuales: género, decolonialidad, cultura digital, poshumanismo y nuevas materialidades. Propuso tejer redes de colaboración internacional que integren la música en discusiones sobre paz, libertad y mejoramiento de las relaciones sociales, recordando que hoy la música es objeto de estudio de campos como las neurociencias y la inteligencia artificial.
Al hacer balance de la semana, el especialista expresó su satisfacción por la apertura del CENIDIM para dialogar con temas poco habituales en su tradición de investigación patrimonial. Destacó la participación de jóvenes investigadoras e investigadores de diversos estados del país y de países como Argentina, España y Colombia, y subrayó que la Cátedra contribuyó a expandir una cultura de investigación musical crítica, interdisciplinaria y abierta a los desafíos de la era digital.