ARTES VISUALES

DESTACAN LA TRAYECTORIA Y LEGADO DE GELES CABRERA EN EL PALACIO DE BELLAS ARTES

Boletín No. 389 - 10 de abril de 2026
  • La investigadora y curadora Ana Garduño ofreció la charla Contra la invisibilidad: Geles Cabrera, gestora cultural, en la que destacó su legado artístico
  • La retrospectiva en el Palacio de Bellas Artes celebra la trayectoria de una artista que ganó su lugar en la escultura mexicana del siglo XX

En el marco de la clausura de la exposición Geles Cabrera. Partituras corporales, que se presenta hasta el domingo 12 de abril en el Museo del Palacio de Bellas Artes, del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), se llevó a cabo la noche del jueves la charla Contra la invisibilidad: Geles Cabrera, gestora cultural, a cargo de la investigadora y curadora Ana Garduño, así como la presentación del documental Esculpir lo ordinario, en el Área de Murales del recinto.

El documental retrata a una artista de espíritu rebelde que se apartó de los relatos posrevolucionarios de su tiempo para abrir paso a una mirada íntima y sugerente. El material, disponible en el canal de YouTube del MPBA, ofrece la oportunidad de acercarse a la vida, obra y trayectoria de Geles Cabrera.

Acompañada del curador en jefe del MPBA, Joshua Sánchez, Ana Garduño señaló que Geles Cabrera (1926) es, indudablemente, una pionera de la escultura en México, cuyo legado ha sido revalorado en los últimos tres lustros, a pesar de haber desarrollado una trayectoria relevante desde décadas atrás.

Indicó que, desde el inicio de su carrera, la artista se comprometió no solo con la escultura, sino también con la gestión de su imagen pública, su trayectoria y la difusión de su obra, en una época en la que no existían museos privados y los espacios disponibles estaban controlados por el Estado.

Comentó que Geles Cabrera creció en un entorno alejado del mundo del arte —con excepción de su tía Rosario Cabrera, quien expuso individualmente en París antes que Frida Kahlo—, aunque contó con el apoyo de su familia.

Además de estudiar en la Escuela Nacional de Artes Plásticas (hoy Facultad de Artes y Diseño de la UNAM), en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda” —donde desarrolló un trabajo más libre— y en la Academia de San Alejandro, en La Habana, Cuba, Cabrera también cultivó la danza, disciplina que influyó de manera significativa en su producción escultórica.

“Muchas de sus esculturas bailan, tienen movimiento; una característica de su obra es su interés por representar la movilidad del cuerpo humano y su expresión a través de la danza”, detalló la investigadora.

Su primera exposición individual se realizó en 1949; posteriormente, participó en numerosas muestras, logrando que su obra representara al arte mexicano en distintos espacios. Su primer catálogo razonado se publicó en 1977, cuando tenía 51 años.

De acuerdo con Garduño, la escultora perteneció a una generación compleja, distinta a la de las maestras artistas. “A pesar de su relevancia, su trabajo no fue ampliamente reconocido sino hasta que el curador y artista Pedro Reyes impulsó su revaloración y le organizó una exposición individual en 2018, momento en el que alcanzó mayor visibilidad”.

Garduño añadió que, durante muchos años, la artista permaneció invisibilizada y con un margen de acción limitado, aunque su obra forma parte de importantes colecciones de escultura mexicana. Frente a ello, buscó revertir esta situación mediante la creación de su propio Museo Escultórico, un espacio de exhibición permanente que afirmaba su lugar en el arte moderno.

“Geles Cabrera estuvo en cierta medida relegada porque, además de su trabajo artístico, priorizó su vida familiar, integrada por su esposo y cinco hijos”.

Finalmente, Ana Garduño celebró que el Palacio de Bellas Artes le haya dedicado una retrospectiva en la Sala Principal, al tratarse de una artista que consolidó su lugar en la escultura mexicana del siglo XX.