CONVERSATORIO EN EL MUSEO NACIONAL DE SAN CARLOS RECONSTRUYE LA VIDA COTIDIANA DE LAS MUJERES DE VIZCAÍNAS

- El conversatorio “La vida de las cosas en Vizcaínas”, a cargo de Lizzeth Armenta, directora del Museo Colegio Vizcaínas, mostró cómo textiles, piezas religiosas y científicas permiten acercarse a la historia de las mujeres que habitaron este histórico recinto
- Cinco piezas procedentes del Museo Colegio Vizcaínas forman parte de la exposición La vida de las cosas. Naturaleza muerta y cultura material
La Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) presentaron en el Museo Nacional de San Carlos el conversatorio “La vida de las cosas en Vizcaínas”, a cargo de Lizzeth Armenta, directora del Museo Colegio Vizcaínas, como parte de las actividades paralelas de la exposición La vida de las cosas. Naturaleza muerta y cultura material. La sesión fue introducida y moderada por el curador e investigador Luis Gómez Mata, quien destacó el diálogo entre las piezas del histórico Colegio y las obras que integran la muestra.
Durante el conversatorio, Armenta compartió una mirada centrada en las mujeres de Vizcaínas y en los objetos que permiten reconstruir aspectos de su vida cotidiana, educación, espiritualidad y trabajo. La especialista es licenciada en Restauración por la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía del INAH, maestra en Estudios de Arte y candidata a doctora en Historia y Teoría Crítica por la Universidad Iberoamericana.
La investigadora explicó que el Colegio de San Ignacio de Loyola Vizcaínas, fundado en el siglo XVIII por un grupo de vascos establecidos en Nueva España, surgió como un espacio de recogimiento, protección y enseñanza para mujeres en situación de desamparo. Su modelo educativo contempló distintas formas de permanencia y actividades vinculadas con la formación y el trabajo dentro de la propia institución.
Uno de los ejes del conversatorio fue la enseñanza de bordado, costura, deshilado, encaje de bolillo, tapicería y elaboración de flores artificiales, conocimientos que trascendieron el ámbito escolar para convertirse en una producción reconocida y valorada. Armenta recordó testimonios del siglo XIX, entre ellos los de Madame Calderón de la Barca, quien destacó la calidad de los trabajos realizados por las colegialas.
Asimismo, dio cuenta de piezas que participaron en exposiciones internacionales. Entre los hallazgos documentales destacó el registro de obras enviadas a la Exposición Universal de Filadelfia de 1876, como evidencia de la valoración artística y económica que alcanzaron algunos de los objetos elaborados por las mujeres de Vizcaínas.
La restauración de estas piezas también ha permitido descubrir información sobre su historia. Armenta presentó el caso de un objeto que, tras un proceso de limpieza, reveló una policromía oculta y, en su interior, la imagen de un Niño Jesús Resucitado. También explicó la intervención de una canasta de flores, cuyo relleno contenía papeles manuscritos, programas de teatro, invitaciones a funerales y ejercicios caligráficos, algunos fechados en 1871.
Estos hallazgos, señaló, muestran que la restauración no sólo permite recuperar la apariencia de una obra, sino también conocer sus materiales, técnicas, temporalidad y contexto.
Armenta abordó también la presencia de un pato taxidermizado en la exposición del Museo Nacional de San Carlos. Explicó que el archivo histórico de Vizcaínas documenta una educación científica para las mujeres hacia finales del siglo XIX, que incluía materias como taxidermia, telegrafía, dibujo y derecho constitucional. Este programa, destacó, da cuenta de la incorporación de conocimientos poco habituales en la educación femenina de la época.
Actualmente, cinco piezas procedentes del Museo Colegio Vizcaínas participan en La vida de las cosas. Naturaleza muerta y cultura material, entre ellas la canasta de flores, el Niño Jesús, el insectario y el pato taxidermizado.
Al cierre de la actividad, Luis Gómez Mata destacó que la presencia de estas piezas permite establecer un diálogo con las obras del siglo XIX que integran la exposición y acercarse a las historias de las mujeres que aprendieron, trabajaron, crearon y transmitieron conocimientos a través de estos objetos.