LITERATURA

Nunca es tarde para empezar a ser lector: Eduardo España

Boletín No. 533 - 25 de abril de 2017

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  • El actor leerá en voz alta fragmentos del libro Yo, robot de Isaac Asimov, dentro del ciclo ¿Quieres que te lo lea otra vez?
  • El sábado 29 de abril al mediodía en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes; entrada libre

Eduardo España ha forjado su carrera actoral a través de los libros. Su pasión como lector la desarrolló durante su juventud, pero afirma que nunca es tarde para empezar a ser lector. Toda la información que obtiene de los libros le sirve como bagaje a la hora de trabajar un personaje, refiere en entrevista.

Ahora, después de un largo camino recorrido entre letras, compartirá por primera vez en ¿Quieres que te lo lea otra vez? ese placer, en busca de incitar al público, sobre todo al infantil, a que descubra la maravilla que hay en el universo de las historias. El sábado 29 de abril a las 12:00 en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes leerá en voz alta fragmentos del libro Yo, robot de Isaac Asimov. La entrada será gratuita.

¿Quieres que te lo lea otra vez? es un ciclo de fomento a la lectura organizado por el Instituto Nacional de Bellas Artes y dirigido a niños de seis años de edad en adelante. El último sábado de cada mes, un actor o actriz deleita a los asistentes con grandes obras de la literatura. En abril, Eduardo España, actor nacido en Guadalajara, Jalisco, será el protagonista.

España es reconocido, principalmente, como actor de comedia. Cuenta que las lecturas que han enriquecido su trabajo abarcan temas de lenguaje corporal y gestual o estudios psicológicos sobre las emociones, así como títulos de narrativa. De esta última prefiere la novela, porque nutre su imaginación gracias a que le permite recrear en su mente las historias y los personajes.

Con las novelas busca adentrarse en las atmósferas y los enredos entre los personajes, así como ver reflejada la condición humana. Le gusta la sensación que le queda al cerrar un libro cuando la trama lo angustia de alguna manera. Por eso siente alivio de que sea ficción, aunque en otras ocasiones piensa en cómo sería vivirlo él mismo.

A lo largo de su vida se ha embarcado en lecturas de diversas temáticas y géneros, pero siempre regresa a un título que lo marcó: Demian de Hermann Hesse, que lo ha acompañado desde que tenía 18 años, cuando lo leyó por primera vez.

Otros volúmenes que lo estimularon para convertirse en lector son Humillados y ofendidos de Fiodor Dostoievski, El retrato de Dorian Gray de Oscar Wilde y Doña Perfecta de Benito Pérez Galdós, el detonador para que se acercara a esta actividad que califica como su pasatiempo.

También ha leído obras de teatro de los clásicos griegos, autores del Siglo de Oro español, William Shakespeare o Molière, lo cual le permitió formarse un criterio más amplio y se convirtió en un comprador apasionado de libros y buscador de historias que lo atraparan.

Actualmente lee Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes. Nunca lo había leído, y lo que lo motivó a hacerlo fue la curiosidad de saber por qué es la obra cumbre de la literatura española, qué aporto Cervantes con él y por qué ha sido influencia de tantas obras.

Para el actor, cada persona tiene su propia fórmula para desarrollar el hábito de la lectura, aunque lo ideal, añade, es que la familia oriente a los niños, los lleve a las librerías como un juego y escojan lecturas por gusto propio, no por imposición; tener una plática con los hijos o los nietos acerca de lo que les ha aportado la lectura, y hablar de lo importante que son los libros para obtener información.

Yo, robot, el título del cual leerá fragmentos, es un clásico de la ciencia ficción. Su autor, Isaac Asimov, como otros de este género, escribe de temas anticipados a lo que vivieron. Para España, esto permite explorar la condición humana, cómo prevalecen o no las emociones en algunos personajes y qué manejo se le da a la tecnología y a los avances científicos.

En ese sentido, la lectura de Yo, robot lleva a la reflexión en torno a las consecuencias de la pérdida de la humanidad y de la privación de la posibilidad de relacionarse. Asimismo, retoma la importancia de las emociones y la calidez en las interacciones sociales frente al dominio de lo tecnológico. En materia de ciencia ficción, el actor recomienda a los pequeños interesados en este género La vuelta al mundo en 80 días de Julio Verne.