Coloquio por el centenario de Amalia Hernández
- Destacadas personalidades se congregaron en torno a la figura de la bailarina y coreógrafa para reconocer su labor y legado
- Se reinauguró la Escuela del Ballet Folklórico de México, semillero de nuevas generaciones de bailarines en nuestro país
Como parte de las actividades para conmemorar el centenario del nacimiento de una de las bailarinas y coreógrafas más importantes en la historia de la danza en nuestro país, ayer martes 1 de agosto destacadas personalidades se congregaron en torno a su figura y legado.
Su participación se dio como parte del coloquio Centenario de Amalia Hernández, que tuvo lugar en las instalaciones de la Escuela del Ballet Folklórico de México, que además se reinauguraron como parte de este festejo.
En el evento, Lidia Camacho, titular del Instituto Nacional de Bellas Artes, indicó que el Ballet Folklórico de México es una de las creaciones culturales más destacadas del siglo XX y de la cual los mexicanos nos sentimos orgullosos.
“Al frente de esta empresa hacía falta alguien como Amalia Hernández, quien además de tener un gran talento, tenía confianza absoluta en nuestras capacidades y un entusiasmo pocas veces visto que contagió y sostuvo el ánimo de bailarines, coreógrafos, funcionarios gubernamentales y sobre todo, la alegría del público”.
Por ello, dijo, en este su centenario la comunidad artística mexicana la recuerda con el cariño y admiración que se reserva a las grandes figuras de nuestras artes y los ciudadanos que como ella han dado lo mejor de sí en la tarea de contribuir a la superación espiritual y social de los mexicanos.
Finalmente, apuntó que es un orgullo inaugurar el coloquio para hablar de esta “gran mujer, gran artista y gran mexicana que fue y seguirá siendo Amalia Hernández”.
Durante su participación, la bailarina y coreógrafa Nellie Happee compartió fragmentos de una carta personal que le escribió a Hernández, resultado del gran cariño y admiración que sentía por ella.
Recordó algunas anécdotas que vivió al lado de la coreógrafa durante sus giras y presentaciones alrededor del mundo, al fungir como coordinadora artística del Ballet Folklórico de México.
Entre risas y pasajes, reconoció el trabajo incansable y la energía de una mujer que amaba la vida, una persona “generosa, luchadora, valiente, que le dice sí a la vida y a quien yo quiero, respeto y admiro”.
Por su parte, José Luis Martínez, hijo de la coreógrafa, hizo referencia al libro Choreographic Politics: State Folk Dance Companies, Representation, and Power de Anthony Shay, estudio donde se reconoce al ballet como una de las dos más significativas y venerables compañías nacionales de danza folklórica en el mundo y a ella, como una de las más influyentes coreógrafas del siglo XX.
Agradeció a las personas que fuera del ballet contribuyeron a su enriquecimiento y éxito como Pedro Ramírez Vázquez, Agustín Hernández, Griselda Álvarez, Miguel Alemán Valdés, Celestino Gorostiza, José Iturriaga, entre muchos otros.
Rodolfo Reyes Cortés, fundador del Conjunto Folklórico Nacional de Cuba, habló sobre los lazos de amistad que compartió con la bailarina.
“Es una vida que les debo a ellos, es una vida que les debo a los jóvenes que estuvieron conmigo tomando las clases y es una vida que yo les debo a ustedes, para agradecerles que tengan a esa mujer en su cabeza y que no la olviden nunca”.
Margarita Tortajada, bailarina, coreógrafa e investigadora del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de la Danza José Limón, realizó un recorrido histórico por su vida y obra.
Destacó el enorme impacto del ballet, al ser reconocido como un símbolo de lo mexicano en el mundo entero, un amplio colectivo que tuvo como motor una creadora visionaria, obcecada y audaz.
Amalia, dijo, fue producto de su contexto y de su genialidad, “ella es parte de una generación de brillantes mujeres que hicieron de la danza su vida y fundaron instituciones hasta consolidado el campo dancístico mexicano”.
Finalmente, Viviana Basanta, directora artística del Ballet Folklórico de México e hija de Hernández, compartió parte de la faceta ensayística de la bailarina y algunos fragmentos de las entrevistas que le realizaron.
“Quise comenzar desde el principio, desde mis raíces, desde las fuentes de las expresiones de mi pueblo, con su carácter, su forma, su sentido de la plástica y el color. Siempre me he sentido identificada y ligada en su forma de expresión, a través de la creación artística yo me siento parte de nuestra historia, de la evolución de mi país y con esta mi personalidad, empecé a crear ideas como hacer de esto una obra para teatro, un espectáculo que transmitiera al público la emoción y la fuerza de lo mexicano”
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