El diseño es una disciplina generadora de valores culturales capaz de transformar realidades: Lidia Camacho

Boletín No. 1102 - 17 de agosto de 2017

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  • La directora general del INBA impartió la cátedra prima Cultura, diseño y desarrollo social en la Universidad Anáhuac campus Norte

Ante más de un centenar de estudiantes de la Escuela de Diseño de la Universidad Anáhuac campus Norte, la directora general del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), Lidia Camacho, impartió la cátedra prima Cultura, diseño y desarrollo social, en la que expuso la trascendencia y las aportaciones del diseño en el desarrollo social y cultural del país.

En el auditorio de la Rectoría de la universidad, la titular del INBA, acompañada por la vicerrectora de la casa de estudios, Sonia Barnetche, refirió que “por el enorme impacto que tiene y ha tenido en el desarrollo de la sociedad y, por lo tanto, en el comportamiento de las personas entre sí y con su entorno, el diseño se identifica y se posiciona como una disciplina generadora de valores culturales capaz, por estratégica, de transformar las realidades”.

Aseveró que el diseño se ubica dentro de la economía creativa, rubro que, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, por sus siglas en inglés), representa ganancias equivalentes a dos y medio veces más que los gastos militares del mundo, por lo que debería implicar una inversión y no un gasto.

“El pensamiento del diseño es una oportunidad para emprender acciones creativas, estratégicas, transformadoras y pertinentes para el bien común”.

Por ello, resaltó, sus profesionales tienen una “altísima responsabilidad moral y social, ya que su quehacer se encuentra relacionado con la calidad de vida de las personas, por lo que deberán ser profesionales críticos del contexto social, del impacto de sus producciones en el ambiente y la cultura material, y de los derechos fundamentales del usuario; es decir, deben dirigir sus esfuerzos al bien común y a la honestidad”.

Apuntó que los propósitos de un diseño inserto no solo en la economía de la creatividad, sino en la lógica de la responsabilidad social, deberá impulsar acciones como la participación de comunidades vulnerables por medio del reconocimiento y el empleo de su identidad; empoderar a sectores de la población con la producción de medios de consumo artesanal; mejorar el desarrollo sostenible de pequeñas empresas; divulgar la cultura regional con la participación social de los jóvenes; prevenir la violencia a través de capacidades artísticas y emprendedoras, y desarrollar espacios para la inclusión social participativa.

“Todas estas intenciones fueron retomadas de los proyectos presentados durante la pasada Bienal Nacional de Diseño organizada por la Escuela de Diseño del INBA para reconocer y promover el trabajo profesional de los diseñadores. Son un botón de muestra del enfoque estratégico y social por el que hoy se encauza la disciplina del diseño”.

Subrayó que “en la vorágine de necesidades a gran escala que vive nuestro país, los profesionales del diseño han de contribuir con sentido crítico, inquisitivo y ético, ser solidarios con el entorno y estar atentos a las necesidades de la gente”.

Añadió que al “diseñar para el bien común” se deberá privilegiar el enfoque humanista; proyectar con mirada a largo plazo el cuidado del ambiente y los seres vivos; ser una influencia positiva y participativa en acciones colectivas, y tener coherencia y optimismo.

“No es tarea fácil diseñar para un verdadero cambio social que, al mismo tiempo genere alianzas entre el sector público, los gestores culturales, las comunidades académicas, los ciudadanos y el gremio”, sostuvo, y agregó que por ello es fundamental apoyar a los jóvenes profesionales para que desarrollen habilidades de gestión y nuevas formas de organización para enriquecer nuestro patrimonio cultural, en el que la voz del diseño tiene mucho que aportar.

“El diseño del siglo XXI es aquel que articula una crítica y es comprometido con el ciudadano, las comunidades y el mundo. Necesitamos un diseño que diseñe un mundo posible”, finalizó.

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